¿A qué edad hay que empezar a cuidarse la piel?

¿Estás empezando a descubrir signos de envejecimiento en tu rostro? ¿Quieres saber cómo cuidar tu cutis según tu edad? En cada etapa de la vida, la piel tiene unas necesidades diferentes y, por lo tanto, los tratamientos también deben ser distintos. ¡Te descubrimos todos los detalles!

¿Cuándo es buen momento para empezar a preocuparnos por la piel?

Aunque la aparición de los signos de la edad varía en cada persona, algunas personas los detectan a partir de los 25 años. Normalmente, estas señales son más frecuentes en las zonas más expuestas al sol (rostro, cuello, pecho y manos) y en aquellos músculos faciales que más se usan (alrededor de los ojos, la boca y las cejas).

Esta sería, por lo tanto, un buen momento para empezar a cuidar la piel. No obstante, en muchos casos, surgen necesidades especiales desde la adolescencia, sobre todo, en caso de sufrir acné o desequilibrios en la producción de sebo (piel seca, grasa o mixta). Por ello, algunos productos podrían ayudar a regular la salud y el aspecto del cutis antes de los 20 años.

Si padeces algunos de estos problemas a edades tempranas, además de optar por tratamientos adecuados, deberías tener en cuenta otros factores a mejorar: alimentación, hábitos tóxicos (tabaco, alcohol), alteraciones del sistema nervioso (estrés, ansiedad) o trastornos endocrinos.

Los cuidados que la piel necesita según la edad

Descubre, a continuación, qué cuidados dermatológicos requieres para mantener y mejorar el estado y la apariencia de tu piel.

A partir de los 20 años

Los cuidados de la piel en esta etapa no son imprescindibles. No obstante, las más sensibles, secas, grasas o con tendencia al acné pueden mejorar si se tratan de la manera correcta y con artículos adaptados a esta edad.

En general, las recomendaciones principales son las siguientes:

  • Si tienes la piel grasa o con acné, deberás limpiarla con un jabón específico por la mañana y antes de acostarte.
  • Para hidratarla, procura elegir siempre productos más bien fluidos y ligeros, con poco contenido en aceites. De esta manera, evitarás un efecto rebote y un exceso de granos o impurezas. En ese sentido, los componentes naturales como el aloe vera, la glicerina o las aguas florales son los más recomendados.
  • Las pieles más secas sí que necesitarán cremas un poco más nutritivas, pero siempre específicas para la piel piel joven.
  • A estas edades, empezar a proteger la piel del sol es imprescindible para prevenir una deshidratación cutánea y un envejecimiento prematuro

A partir de los 30 años

La mayoría de las personas empiezan a detectar los primeros signos de la edad sobre los 30 años. Normalmente, los síntomas más notables son las líneas de expresión, una menor firmeza en la piel y la aparición de manchas.

Esto se debe a la pérdida progresiva de colágeno, elastina y ácido hialurónico, que conforman la estructura de la piel para aportarle firmeza y elasticidad. Estas sustancias empiezan a disminuir, incluso, a edades más tempranas, y se reducen cada año de manera progresiva y según la genética y el estilo de vida.

Por lo tanto, en este punto, establecer una rutina del cuidado de la piel empieza a ser un hábito muy aconsejado. Estos son los productos adecuados y su correcto orden de aplicación para garantizar la máxima eficacia:

  • Limpiador: por la mañana, solo si tienes la piel grasa.
  • Tónico: puede ser un agua floral natural.
  • Sérum: a esta edad, es opcional.
  • Crema: adaptada al tipo de piel. Evita las cremas nutritivas para pieles maduras.

Si percibes que las arrugas son demasiado prematuras para tu edad, opta por suplementos antienvejecimiento a base de colágeno y antioxidantes. Es posible que tu piel esté sufriendo un estrés oxidativo por un exceso de radicales libres. En estas situaciones, un complemento alimenticio adecuado será de gran ayuda para minimizar sus efectos.

En la edad adulta

El objetivo principal en esta etapa es, sin duda, el antienvejecimiento. Las arrugas, la flacidez y la falta de luminosidad son evidentes en la mayoría de los casos, por lo que debes recurrir a artículos específicos para pieles maduras.

Desde los 40 años en adelante has de ser más constante con los cuidados de mañana y noche, la protección solar y la limpieza del maquillaje. Además, puedes ayudarte de algún tratamiento antienvejecimiento, exfoliaciones para facilitar la renovación celular cutánea y mascarillas para nutrirla en profundidad.

Para que el efecto sea el deseado, los productos deben contener ingredientes como ácido hialurónico, péptidos, retinol, vitamina C, aceite de rosa mosqueta, ceramidas, coenzima Q10 o vitamina E, entre otros. Además, a esta edad se recomienda tomar un suplemento a base de antioxidantes para reforzar cualquier tratamiento antiedad.

Ahora ya sabes a partir de que edades hay que comenzar a buscar soluciones antienvejecimiento para el cutis.

Sea cual sea tu edad, las necesidades de tu piel determinan el tipo de cuidado que tendrás que darle y los complementos alimenticios aportan nutrientes esenciales para ello. Antioxidante poderosos como la Superóxido Dismutasa de Glisodin, vitaminas y minerales como el Zinc y el Selenio, aportan funciones que te ayudan a abordar las necesidades de tu piel a cualquier edad.

Aquí tienes más información sobre los beneficios de los antioxidantes a cualquier edad.

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